2013/10/04

Opinión: "18 detenidos más"

Salhaketa

Este lunes el Estado volvió a ejercer, a nuestro entender, con desproporción manifiesta su poder en un macro-dispositivo contra Herrira y sus miembros que bien se puede calificar de surrealista.



Nosotras somos Salhaketa Nafarroa, y nuestra labor cotidiana consiste en la defensa de los derechos de las personas presas y de sus familiares, y para ello trabajamos desde 1988 desde tres líneas de actuación. La primera es la denuncia de las situaciones vulneradoras de derechos que se dan dentro de las prisiones. La segunda es la acción de forzar a los poderes públicos para que dentro de las prisiones tal y como establecen las leyes, el trato, las circunstancias y las oportunidades sean las mismas que para cualquier persona fuera de ellas. La tercera viene de la mano de concretos proyectos de “inserción social” de personas que han estado encarceladas.

Pero además Salhaketa, políticamente, tiene como fin la desaparición de las cárceles, la desaparición de los sistemas (micro o macro) que, como el político – jurídico – penal – penitenciario, se basan en el castigo, en la pena, y en última instancia en generar y provocar dolor. Nosotras abogamos por el cierre de todas las cárceles en el convencimiento de que la pena privativa de la libertad atenta contra derechos fundamentales como, por ejemplo, el de dignidad humana. Buscamos políticas sociales que prevengan el delito y hagan innecesaria la existencia de las prisiones, buscando así mismo otro tipo de respuesta social ante los conflictos que no pase por la lógica punitiva.

Con Herrira, desde una perspectiva diferente, coincidimos en la defensa de los derechos de las personas presas, y buscamos algo que el propio Estado debería hacer por sí mismo: la aplicación, sin excepción, de la norma que le obliga. En este sentido Herrira trabaja con ahínco, por el fin de la política penitenciaria de excepción.

Gracias al esfuerzo de miles de personas, Herrira ha estado haciendo un trabajo encomiable. Para ello, siempre ha buscado el apoyo de colectivos de todo tipo y color. Y lo que hemos observado es que lo hace con la palabra, desde el respeto a los derecho humanos, a la dignidad humana, a la pluralidad, a la diversidad, desde valores solidarios y cooperativos han intentado ser escuchados por innumerables colectivos sociales e instituciones y, también, han escuchado. Entre estos colectivos está Salhaketa.

Y resulta, lo siguiente:
Herrira ha denunciado el alejamiento de su entorno social al que son sometidas las personas presas acusadas de una forma u otra de pertenencia o colaboración con la banda armada ETA. Tras años de la teoría (que parece no caduca) de que “todo es ETA”, estas personas son muchas. Nosotras denunciamos que los traslados y el alejamiento durante el cumplimiento de la pena de tu entorno social es un arma que la institución penitenciaria siempre usa, con todo tipo de presos/as y siempre que le estorbe y moleste como forma de aplicar una estrategia de control social que implica infligir una pena más al dolor de la condena y que supone extender la misma a los familiares y amigos del condenado. Exigimos el fin de estas políticas.

Herrira pide la excarcelación de los y las enfermas terminales con los que trabajan y nosotras exigimos el cumplimiento de la Ley y los tratados internacionales y la excarcelación de todas las personas enfermas y con padecimientos graves o incurables.

Herrira exige, para el colectivo con el que trabaja, la liberación de las personas que han cumplido sus tres cuartas partes de condena. Nosotras creemos que la pena privativa de libertad, y todo lo que conlleva la cárcel, tal y como está ideada, es un ejercicio macabro de control social ligado a la criminalización de la pobreza, la criminalización de la toxicomanía, la criminalización de la enfermedad mental, la criminalización del disidente y que, representando la vulneración de derechos que en sí misma conlleva, el ejercicio político de usarla para infligir aún más castigo del que la ley penal permite, a cualquier persona, es simplemente cruel venganza. Nada tiene que ver con la reparación de la víctima, cuestión esta respecto de la cual ni el Estado ni nuestra sociedad puede dar ejemplo.

Herrira da voz no sólo a familiares de personas presas, también a amigos y en último fin a gran parte de la sociedad vasca. Nosotras defendemos que los familiares de la persona encarcelada, tienen derechos como los demás ciudadanos, y sin embrago, están silenciados, carecen de comprensión social y de apoyo. Nosotras creemos en la necesidad de concienciar a la sociedad de la realidad penitenciaria, de la necesidad social de crear un debate sobre el modelo sancionador que estamos ejerciendo.

Salhaketa ha colaborado y seguirá colaborando con Herrira y con toda persona que busque una sociedad sin cárceles, con mayor justicia social, cada vez que sea necesario, útil o enriquecedor. Y debemos terminar planteando nuestras dudas sobre el objetivo de estas detenciones en el momento concreto en el que nos encontramos. Creemos que los caminos del dialogo y de la paz son los únicos posibles para terminar con un conflicto que solo ha generado dolor y cárcel y no parece que estas detenciones vayan en esa línea. Y es que sólo hay algo que ha hecho más para concienciar a las personas de los horrores de la cárcel que los movimientos que apoyan y defienden a las personas presas: la actual política penitenciaria que nos obligan a sufrir.

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