2013/03/01

Opinión: "Mientras bombardean nuestra tierra", por Bardenas ya!

Ahora mismo se les oye sobrevolar las Bardenas. Se oyen en lo alto del cielo, se mezcla el sonido de la cotidianidad en el campo con su guerra absurda. Aquí se oyen los pájaros cantando al Sol cálido del invierno, se oyen los gallos en los huertos, los cencerros del ganado que pasta en estas hermosas tierras, se oyen los motores de la labranza, porque aquí la tierra es rica y generosa y es momento de prepararla y trabajarla. Pero también se les oye bombardear.



Hoy es 27 de febrero de 2013 y ahora son las cuatro menos cuarto de la tarde, y hace escasamente diez minutos me he levantado asustada de la silla al oír una gran explosión, que se sostenía en el ambiente durante largos segundos. Es estresante, no dejan de pasar, apenas dejas de oír un avión y comienzas a oír otro, y ahora, otra explosión de nuevo. A penas han pasado 3 o 4 minutos de la última.

La Junta de Bardenas y el Ministerio de Defensa intentan convencernos de que no hay impacto negativo para el medio, ni la flora ni la fauna, pero no tienen ninguna credibilidad. Somos integrantes vivos de estas tierras, parte activa de esta fauna afectada y silenciada por los que se enriquecen de las guerras aquí y allí. Si en las afueras de Tudela se percibe, se siente y se padecen las consecuencias más inmediatas de los bombardeos ¿cómo pretenden hacernos creer que la fauna de las Bardenas está a salvo? Nuestra salud es otro tema sin importancia para ellos ¿cuándo tomaremos conciencia de lo que ocurre en nuestros pueblos? Podemos mirar hacia otro lado o esconder las miserias y la crueldad que este polígono está imponiendo a las generaciones actualmente vivas y a las venideras. En cada una de estas operaciones se lanzan más de 120 toneladas de bombas. Ahora, de nuevo otra explosión. 120 toneladas de basura de guerra que impactan violentamente sobre tierras bardeneras. El cáncer y las nuevas enfermedades del sistema inmunológico serán acompañantes silenciosas de nuestras vidas, porque los estudios epidemiológicos, sobre las consecuencias de estas instalaciones y otras, no son de interés para los que gobiernan. Sin embargo y hablando de salud, cuando menos interesa contrastar cuánto invierte el Gobierno de España en la guerra y a costa de quién. A modo de ejemplo y a groso modo, comentar que un avión Eurofighter cuesta el mismo dinero que la creación de dos hospitales, y que en esta Operación Tormenta-Siria, participan más de 100 aeronaves. Afortunadamente el cálculo es sencillo, no exige estudios superiores, ni necesitamos de tecnócratas para hacernos una idea de la cantidad de vidas que serían más dignas, si las partidas presupuestarias del ejército se dedicaran a educación, alimentos, sanidad, proyectos sociales y culturales, o incluso a reactivar los sectores productivos en nuestra tierra como la agricultura y la ganadería sostenibles .

La mayor parte de la deuda generada por el Estado es a causa de sus negocios con la industria armamentística, una deuda con altos intereses, no sólo económicos, sino también ideológicos. Que actualmente, se dé más importancia al armamento que a la educación y a la sanidad, sólo refleja la crueldad y el fanatismo fascista de quienes diseñan estas políticas bélicas.

Mantener un soldado en un conflicto le cuesta al Estado el mismo dinero que la creación de once puestos de profesores interinos en secundaria, con lo que cuesta desplegar un avión de combate en Libia, se podrían mantener 684 puestos de sanitarios interinos, y para qué calcular el beneficio que reportan cada una de estas profesiones a nuestra sociedad Nuestra postura es la misma que cuando empezamos con nuestro trabajo. No queremos al ejército practicando la guerra aquí, ni en ningún otro lugar del planeta. Ahora más que nunca, exigimos a la Junta de Bardenas, a los Ayuntamientos congozantes, al Monasterio de la Oliva, por Dios! Que se replanteen de nuevo la miserable cifra que reciben del Ministerio de Defensa a cambio de cadáveres y muertos en vida. Vuestro dinero sigue manchado de sangre, y vuestra actitud de sumisión ante el Ejército Español es mezquina y homicida.

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