2013/01/05

Opinión: Una nueva oportunidad para saber qué pasó en la CAN

Kontuz! elkartea

Desde el pasado jueves una comisión gestora nombrada por el Gobierno de Navarra pilota la transición de Caja Navarra para que ésta deje de ser una entidad financiera y se convierta en una fundación, es decir, la CAN vuelve formalmente al ámbito de lo público, esfera legal que jamás debió abandonar. Es el momento de que sus integrantes José Antonio Razquin, director de la Asesoría Jurídica del Gobierno de Navarra, Pedro Ugalde, secretario técnico del Departamento de Economía y Hacienda, y Juan Franco, director general del Presupuesto, saquen a la luz, entre otras cosas, las actas de las supuestas reuniones de la Comisión Permanente de la Junta de Entidades Fundadoras, por las que Yolanda Barcina, Miguel Sanz, Álvaro Miranda y Enrique Maya cobraron suculentas dietas opacas.



Pero es también el momento de que aclaren qué pagos hizo la Caja al bufete de abogados del que el señor Asiáin, hasta ahora presidente de la entidad, es socio. Asimismo, y desde la recuperada esfera de lo público, es el momento de que la Comisión Gestora aclare la pérdida de 1.000 millones de euros en valor patrimonial, los tratos de favor a personas cercanas al poder, la megalómana deriva de la política de expansión, los millonarios costes de los procesos de jubilación y las contrataciones posteriores, las inversiones nefastas en empresas amigas o empresas de “amigos”, la falta de control por parte de las instituciones, el oscurantismo que ha rodeado la elaboración de las cuentas, la fijación de responsabilidades y el baile de nombres en los consejos de administración de las empresas participadas. Es el momento de que aclaren si el nombramiento de Miguel Sanz al frente de Bodegas Sarria vulnera la ley de incompatibilidades, si el lavado de dinero protagonizado por el señor Pejenaute exigía una investigación interna o si los relojes regalados a varios cargos políticos pueden implicar un presunto delito de cohecho.

Se dice que la principal función de los señores Razquin, Ugalde y Franco será la de elaborar una propuesta de nuevos estatutos para el funcionamiento de Caja Navarra como Fundación de Carácter Especial, pero la pregunta que nos asalta es qué clase de entidad quieren crear si no airean primero los desechos que esconden las alfombras de la CAN. Es evidente que la terna que compone esta gestora responderá a las órdenes de la responsable política que los ha designado, y por ello pedimos a la señora Barcina que reflexione y posibilite esa investigación que hasta ahora ha obstaculizado hasta el ridículo de respaldar las demandas contra quienes han tratado de arrojar luz sobre lo sucedido.

Ahora que ya no puede invocar la excusa de que Caja Navarra es una entidad privada, ahora que ha tomado legalmente el timón del barco que se hunde, ahora que el “imperativo legal” es más evidente que nunca, ahora señora presidenta, ahora es el momento de decidir si se suma al resto de roedores que temen el naufragio o emula al patrón del Titanic, asumiendo el riesgo de hundirse con el barco.

Señora Yolanda Barcina, usted, como máxima responsable política primero del Ayuntamiento de Pamplona y después del Gobierno de Navarra, es corresponsable de lo que ha sucedido con Caja Navarra y si le queda un ápice de dignidad no será ahora responsable, una vez más, de hurtar a la ciudadanía navarra su derecho a saber qué ha pasado en esa entidad, quien se ha quedado con el dinero de los navarros, quien tomó las decisiones que derivaron en la debacle del principal instrumento de la autonomía financiera de esta tierra y, sobre todo porqué. Se enfrenta a la Historia, señora presidenta, porque no lo dude, estas preguntas, con o sin su concurso, aún por encima de los obstáculos que pueda seguir poniendo, serán respondidas. Ese ha sido, es y será el compromiso de Kontuz!

En sus manos, señora Barcina, queda la decisión de qué papel jugará en el epílogo de esta historia, de aclarar qué ha pasado, de acatar lo que clama la opinión pública, de enfrentar con luz y taquígrafos las cloacas de la CAN y, en última instancia, de asumir sus propias responsabilidades y permitir que el resto de actores de este desfalco las asuman igualmente. La decisión ante la que se enfrenta es sencilla, cumplir con su obligación y aclarar lo sucedido o huir y unirse a la desbandada de quienes abandonan el barco a la deriva. Si cae en la tentación y toma el segundo camino, que nadie lo dude, sus responsabilidades, como las del resto de los que huyen, acabarán alcanzándole.

Desde Kontuz! valoramos la vuelta de la CAN a la esfera de lo público como una oportunidad inmejorable para que, de una vez por todas, se de respuesta a las dudas que surgen en torno a la gestión que ha llevado a la desaparición de la Caja. Por eso exhortamos a los agentes políticos con representación en el Parlamento a que aprovechen esta oportunidad para forzar una investigación que hasta el momento el Gobierno ha imposibilitado arguyendo el carácter privado de la entidad. Nos dirigimos especialmente a los dirigentes del PSN para que actúen con responsabilidad, no sigan desoyendo a sus bases ni el clamor de la ciudadanía y posibiliten una investigación que se antoja más necesaria que nunca.

Por nuestra parte y en función del papel desarrollado en el impulso de esta demanda, renovamos el compromiso ya asumido de colaborar en esa investigación, de sumar nuestro esfuerzo al amplio frente colectivo que debe alumbrar las respuestas que nos demanda la ciudadanía y de empeñar nuestro trabajo en ese objetivo. Saludaremos la implicación de más agentes, pero, de no concretarse, seguiremos con la tarea que nos hemos impuesto: dar a conocer qué sucedió en Caja Navarra.

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