2012/12/10

Opinión: Urkullu y el perro del hortelano

José Ángel Saiz Aranguren, portavoz de Bildu en Zizur Mayor

“Un fantasma recorre Europa, el fantasma del comunismo. Contra este fantasma se han coaligado en santa jauría todos los poderes de la vieja Europa, el Papa y el Zar, Metternich y Guizot, los radicales franceses y los policías alemanes.” Así comienza el Manifiesto Comunista de Marx. Todos estos grupos presentían que se despertaba una nueva clase social, el proletariado, y frente a él todos adoptan actitudes reaccionarias. Sustituyamos entre otros factores, comunismo por (EH) Bildu y tenemos una situación parecida a la vivida últimamente. Como si se renunciara a una nueva forma de hacer política; como si se tuviera miedo a una reforma libre e igualitaria de la sociedad, hoy la formación soberanista está en boca de todos los partidos tradicionales.



“El perro del hortelano, ni come ni deja comer” ya que, mientras cuida la huerta, no hay peligro de que se coma sus frutos. De forma idéntica se comporta Iñigo Urkullu con sus declaraciones sobre Nafarroa, donde el PNV, después de una ingeniosa maniobra, parece molesto porque la izquierda soberanista obtenga los frutos de su exitosa unidad. Urkullu lanzó una idea que, no por inventada, pierde valor por su intencionalidad: según el jelkide, EHBildu y el PSN estarían buscando acuerdos de gobernabilidad para la comunidad foral. No vemos nada intrínsecamente malo en ello, pero la aviesa intención del futuro lehendakari busca otras consecuencias. Como fichas de dominó cayendo, Urkullu pretende con sus palabras una reacción en cadena que se iniciaría con una UPN pidiendo al PSN una inmediata y eterna negativa a ese propósito que, una vez producido, llevaría, a parte de los votantes, a votar a la “única” formación que sí puede hablar con el PSN, es decir, Geroa Bai, envoltorio del PNV en Navarra, tan bueno que, con él, dice ser de izquierdas.

Urkullu pone la venda antes que la herida y se ve que le duele la posibilidad de una entente que saque a UPN del poder en este herrialde. Ya que el PNV (Geroa en Nafarroa) no puede, mejor que nadie más lo consiga. Un acuerdo con el PSN significaría una vuelta de éste a las políticas de izquierda que nunca debió abandonar; significaría que muchos votos perdidos por el partido socialista hacia otras formaciones volverían a sus orígenes; significaría que los tiempos democráticos han empezado para todos fuera de la corrupción. No sé muy bien quién tiene miedo a esta realidad pero sospecho que muchos. Es insensato pensar que alguna política puede pueda anticiparse a su mundo presente, porque precisamente la política es la aprehensión de lo presente y no la indagación de un más allá que no sabemos dónde estará. Cada uno es sin más hijo de su tiempo. Hegel en su Filosofía del derecho señala que cuando la filosofía pinta al claroscuro, ya un aspecto de la vida ha envejecido, y en la penumbra no se lo puede rejuvenecer, sino sólo reconocer: el búho de Minerva inicia su vuelo al caer el crepúsculo.

El “think-thank” de Sabin Etxea (valga por esta vez el oxímoron) se ha pasado esta vez de rosca con sus cábalas jesuíticas. Los tiempos que corren no van a premiar a quienes buscan la división entre soberanistas de izquierdas, en este recorrido por recuperar las amarras de nuestro futuro con un nuevo estatus para los ciudadanos (negociación laboral, política impositiva, financiación de ejércitos invasores y dinastías bananeras…). Desde Bildu nos alegramos de los buenos resultados de Geroa Bai y no será EHBildu quien ponga palos en la rueda de las buenas relaciones entre quienes se proclaman dispuestos a tumbar el neofranquismo de Barcina. Ésta, que también predica el peligro de un gobierno conformado con EHBildu, anda, como su partido, falta de reflejos. No han dicho aquello de la injerencia de los vascos en nuestra foralidad. Igual sólo existe dicha intromisión si procede del fantasma que recorre Euskal Herria. La propia unión primero de Bildu, luego de Amaiur y ahora de EHBildu demuestra que no es una táctica pasajera ni de periodo electoral. Estamos aprendiendo a defender lo mucho que nos une juntos y a discutir con serenidad lo que nos separa, pensando siempre en ese objetivo de República laica gobernada con transparencia y participación popular. EHBildu supone la demostración de una verdadera revolución ideológica en cuanto a praxis política: primero autocrítica, después asumir que la unión de fuerzas es necesaria y positiva y, por último, cintura, ganas y humildad para llevarla a cabo. Para quienes señalan que hace falta tiempo para creer algunos hechos, nada se ha perdido en el pasado, pues EHBildu es presente y su espíritu inmortal. Esta vez la jugada le ha salido mal al líder del PNV. A estas horas del partido ya nadie puede negar el saludo a ningún participante. EHBildu tiene la obligación y la responsabilidad de hablar con todo el mundo. Así se está haciendo ¡incluso con algunos de sus más fieles en Nafarroa!, señor Urkullu, y no tenga duda de que, más pronto que tarde, esa revolución ideológica proporcionará frutos que hasta “el perro del hortelano” querrá probar.

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