2012/11/08

Una juez deja sin castigo la brutal agresión policial a dos personas durante un concierto

Considera "correcta" la carga policial que envió a un joven a la UCI en 2008, pese a que todos los testigos negaran que se hubieran producido incidentes previos.

Los hechos ocurrieron el 24 de Agosto de 2008 en Berriozar, cuando varias dotaciones de Policía Foral acudieron a un concierto organizado por el Ayuntamiento de la localidad. Según reconoce la propia sentencia, sobre las 03:00 "irrumpieron en el concierto tres vehículos de Policía Foral de los que descendieron numerosos agentes que se dirigieron a varios de los asistentes diciendo que deberían disolver la concentración", pese a que se trataba de un concierto. "Tras una breve conversación con el Alcalde de la localidad se inicia una carga por parte de los agentes de policía", prosigue la sentencia.


Pese a este relato de los hechos, la juez Raquel Brocal Amador considera "correcta" la actuación policial en la que fueron lesionados Alfonso Arnesto e Iker Isiegas (este último fue ingresado en el hospital con una fuerte contusión en la cabeza), ya que da por probado que "se arrojó botellas y gravilla que había en el suelo y que hubo insultos hacia los agentes de policía" y que "los lesionados se encontraban en el fragor de la algarada callejera y que la forma que actuaron los servicios policiales antidisturbios para reprimirla fue adecuada, teniendo en cuenta la conducta de los violentos".

Los testigos dijeron justo lo contrario
Dice en la sentencia que las versiones de los testigos son "totalmente contradictorias". Y para apoyar esta afirmación, utiliza testimonios de los testigos que dijeron totalmente lo contrario: que no hubo lanzamiento de botellas, y que si los hubo, fue posterior a la carga policial. Este extremo es el que ha enfadado enormemente a las abogadas de los jóvenes agredidos, ya que consideran que la sentencia se asienta en graves falsedades, ya que ningún testigo dijo que antes de la carga policial hubo lanzamiento de objeto alguno.
La juez Raquel Brocal Amador incluso se permite el lujo de añadir al final de su sentencia que "ha quedado acreditado por las manifestaciones de testigos que al término del concierto se produce un altercado siendo que se lanzan objetos a los agentes de la autoridad, con el consecuente peligro para los presentes, por lo que no puede imputarse a la actuación de los agentes la producción de un resultado lesivo de los recurrente pues si éstos hubieran atendido al requerimiento policial de abandonar dicho lugar no se hubiera producido el resultado por los que los actores formulan reclamación."
La sentencia no es recurrible.

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