El autobús en el que volvían a Pamplona los familiares y amigos de las nueve personas que están siendo juzgadas en la Audiencia Nacional ha sido abordado hoy en plena marcha por varias unidades de la Guardia Civil, que se han colocado delante y detrás del vehículo y han obligado al conductor al salir de la autopista y a detenerse en un área de servicio. Los hechos han ocurrido a la salida de Madrid.
Las 35 personas que ocupaban el autobús han sido retenidas por espacio de una hora por una veintena de agentes encapuchados, la mitad de ellos de paisano, y fuertemente armados.
Los militares ha identificado a todos los ocupantes del autobús y han hecho bajar del vehículo a cuatro jóvenes, para someterlos a cacheos integrales y realizarles diversas preguntas. Posteriormente, han hecho lo mismo con el padre de un preso político y con el militante de la izquierda abertzale Patxi Urrutia.
Desde el movimiento por los derechos civiles Eleak llaman la atención acerca del incremento de "controles policiales y coacciones de índole militar" que se están produciendo en las últimas semanas, y han denunciado también "las amenazas y agresiones directas a ciudadanos" (como la que sufrió ayer Joseba Compains) conocidas en estos días. "Son provocaciones y agresiones en toda regla, totalmente injustificadas y rechazables", señalan.
"Si ya es denunciable que haya nueve personas que están siendo juzgadas en la Audiencia Nacional por hacer política, que una veintena de encapuchados retengan y amenacen a sus familiares a punta de CETME durante una hora es un auténtico atropello".
Según cuenta Gari Berasaluze en su cuenta de Twitter, varios zarauztarras que volvían de la Audiencia Nacional de presenciar el juicio contra tres vecinos han vivido una experiencia similar.

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